La identidad de la nación
Colombia es el único país de América del Sur bañado por dos océanos, el Pacífico y el Caribe, y el punto donde los Andes se abren en tres cordilleras. De esa geografía nace una de las naciones más diversas del continente: valles cálidos, altiplanos fríos, selva amazónica, sabanas de los Llanos y un litoral de raíces africanas. Más de 50 millones de personas viven allí, la mayoría en grandes ciudades como Bogotá, Medellín, Cali y Barranquilla.
Es una nación de fe visible. La herencia católica moldeó siglos de historia, fiestas y religiosidad popular, y en las últimas décadas hubo un crecimiento notable de las iglesias evangélicas, sobre todo en las periferias urbanas y entre los jóvenes. La inmensa mayoría del pueblo se identifica como cristiana, y la oración, la música y la devoción forman parte de la vida cotidiana.
Colombia carga, al mismo tiempo, cicatrices profundas. Más de cincuenta años de conflicto armado, ligado a guerrillas, grupos paramilitares y al narcotráfico, dejaron millones de desplazados y marcaron generaciones enteras. El acuerdo de paz de 2016 abrió una nueva etapa, pero la violencia de grupos armados y del crimen organizado persiste en muchas regiones, y la reconciliación sigue siendo una obra en marcha.
La vocación misionera del pueblo colombiano es notable. Las iglesias actúan en medio de la recuperación de personas con adicciones, en la acogida de migrantes venezolanos y en la denuncia profética de la violencia, muchas veces pagando un precio alto por ello. Hay un pueblo apasionado, festivo y resiliente, que adora con intensidad y sirve con valentía.
Los desafíos espirituales siguen siendo grandes: comunidades indígenas y ribereñas con poco o ningún acceso pleno al evangelio, regiones dominadas por grupos armados donde la iglesia sufre, y el sincretismo religioso que mezcla la fe cristiana con creencias populares. Colombia es una nación que necesita sanidad, justicia y una iglesia madura, y Dios ha mostrado que está en medio de este pueblo.
Colombia ocupa el noroeste de América del Sur y es el único país del continente con costas en el océano Pacífico y en el mar Caribe. Los Andes se ramifican en tres cordilleras que atraviesan el país, creando valles fértiles y altiplanos fríos; al este se extienden las sabanas de los Llanos y la vasta selva amazónica.
Plato abundante de Antioquia con frijoles, arroz, carne, huevo, chicharrón, plátano y aguacate.
Disco de maíz asado o frito, presente en casi todas las comidas.
Sopa cremosa de papas, pollo y maíz, típica de Bogotá.
Caldo espeso de carnes, yuca, maíz y plátano, plato de fiesta familiar.
Cerdo relleno con arroz y guisantes, asado por horas, servido en celebraciones.
Cultura y espiritualidad
2a · La cultura
El colombiano es cálido, hospitalario y festivo, incluso en medio de las dificultades.
La cumbia (género musical tradicional colombiano), el vallenato (género musical de la costa caribeña colombiana) y la salsa laten en la vida cotidiana y en las celebraciones.
Los lazos familiares son fuertes y el hogar es el corazón de la convivencia.
Paisas, costeños (pueblos de la costa caribeña colombiana), llaneros (pueblos de las sabanas de los Llanos colombianos) y pueblos indígenas dan al país identidades muy distintas.
La religiosidad marca fiestas, devociones y el calendario de las comunidades.
El café es símbolo nacional y parte de la identidad del pueblo.
2b · El campo
Áreas de batalla espiritual y cautiverio cultural que deben cubrirse en oración. Toca cada punto para comprender:
Décadas de conflicto armado dejaron traumas, miedo y ciclos de venganza que deben ser sanados.
La economía de la droga corrompe estructuras, esclaviza jóvenes y alimenta la guerra.
Guerrillas, disidencias y bandas dominan territorios y oprimen comunidades enteras.
La desconfianza en las instituciones mina la justicia y la esperanza en el bien común.
El abismo entre ricos y pobres excluye a millones del acceso a oportunidades.
La fe cristiana se mezcla con creencias populares y supersticiones, diluyendo el evangelio.
Las comunidades originarias siguen al margen, sin acceso pleno al evangelio.
Millones fueron arrancados de sus tierras, viviendo el desarraigo.
La cultura del enriquecimiento rápido seduce y destruye vidas.
La reconciliación tras el conflicto sigue siendo una herida abierta.
La persecución a los cristianos en Colombia no viene del Estado, sino de grupos armados y del crimen organizado. Guerrillas, disidencias y bandas vinculadas al narcotráfico controlan vastas regiones y ven en la iglesia una amenaza a sus intereses.
Pastores y líderes que denuncian la violencia, acogen a personas con adicciones o disputan la lealtad de los jóvenes se convierten en blanco de amenazas, extorsión, desplazamiento e incluso asesinato. En territorios indígenas, los cristianos convertidos pueden sufrir presión de estructuras comunitarias que rechazan el cambio de fe.
A pesar del riesgo, las iglesias demuestran coraje y creatividad notables, sirviendo precisamente a las poblaciones más vulnerables. La libertad religiosa existe en la ley, pero en el terreno dominado por los grupos armados seguir a Jesús aún puede costar caro.
La puntuación de persecución va de 0 a 100: cuanto mayor, mayor la presión sobre los cristianos.
Colombia alberga más de un centenar de grupos de pueblos, incluyendo decenas de comunidades indígenas y poblaciones afrodescendientes. Aunque la nación es de mayoría cristiana, parte de esos grupos, en especial pueblos indígenas aislados de la Amazonía, del Pacífico y del litoral caribeño, aún tienen poco o ningún acceso pleno a las Escrituras en su lengua materna. Muchos viven en regiones remotas y en territorios afectados por la violencia de grupos armados, lo que dificulta el trabajo del evangelio.
Fuente de los datos de pueblos: Joshua Project (joshuaproject.net). Estimaciones, pueden variar.
Fuente: Joshua Project. Estimaciones, pueden variar.
Intercede por esta nación
Cada nación lleva un propósito redentor. Marcas que parecen formar parte de la identidad que Dios desea restaurar:
Logística para quien desea ir
más bajo que en Brasil para extranjeros
Valores de referencia (base: Numbeo). Confírmalos antes de viajar.
No todos van, todos participan
Detrás de cada obrero entre estos pueblos hay una red de personas que ora sin cesar, cuida de la familia que se quedó y sostiene la obra con fidelidad. Enviar también es misión.
Comienza por tu iglesia: presenta esta nación, adóptala en oración continua y camina junto a quienes Dios está levantando para ir.
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